AMBIGÜEDAD
1.
Introducción al problema
¿Qué
es la ambigüedad?
Tenemos por ejemplo que una
palabra es ambigua si tiene diferentes significados o sentidos, o si se está en
lugar de ideas diferentes. Pero entidades fantasmagóricas tales como
significados, sentidos, o ideas no producen más que el fantasma de una
explicación. Desde una perspectiva más concreta pude decirse que una palabra es
ambigua cuando tiene diferentes lecturas en el diccionario, es decir, si está
correlacionada con diferentes expresiones actuales del diccionario. ¿Pero qué diccionario
hay que escoger y cómo ha sido hecho? ¿Son claramente formulables los
principios de acuerdo a los cuales se han establecido sus lecturas? Las
lecturas no sinónimas pueden significar generalidad más que ambigüedad.
2.
Inscripciones y extensiones: ambigüedad elemental
Las propuestas que acabamos
de considerar tienen en común lo siguiente: el que interponen entre las
palabras y las cosas denotadas entidades adicionales- significados, sentidos,
ideas o lecturas como raíz de la ambigüedad; entidades cuya individuación, o
papel explicativo, es obscuro, y que implican, como mínimo, el recurso a la
controvertida noción de sinonimia.
3.
Ambigüedad-E, generalidad y vaguedad
La categoría inclusiva,
desde el punto de vista de nuestro interés presente, es la de ambigüedad, con
los indicadores formando un subgrupo de términos ambiguos, distinguibles a
grandes rasgos por el hecho de que la variación extensional de las réplicas-
indicadores está relacionada, de una manera relativamente sistemática, con
algún rasgo contextual de estas réplicas. Así, un “yo” se refiere normalmente a
su propio productor, y un “ahora” aun adecuado período de tiempo dentro del
cual se encuentra su propia producción.
4.
Ambigüedad de Ocurrencia: Ambigüedad- I
La ambigüedad elemental, por
tanto, no concuerda con las interpretaciones usuales. Al decir que una
expresión es “ambigua” con frecuencia queremos decir que hay alguna dificultad
ligada a su interpretación en una ocurrencia dada, es decir, alguna indecisión
que afecta al giro singular.
Asimilar una tal indecisión
a mera vaguedad sería obviar el punto crucial de que tal como lo expone Richman
“la ambigüedad psicológica implica una ambigüedad semántica”.
5.
Ambigüedad de ocurrencia: ambigüedad- M
Ya que la palabra
“alumbraron” es un juego de palabras que denota ambas cosas, parir e iluminar,
el juego requiere ambas referencias; ya que no se trata de decidir sobre la
pretendida referencia única. Con todo, ambas referencias no pueden, sin
contradicción, atribuirse al mismo término.
Pero tampoco podemos
expeditivamente relativizar la denotación a lenguajes o sistemas, de manera tal
que el mismo giro tenga, por ejemplo, una extensión en un lenguaje dado, y otra
en uno diferente. Un giro frase es un tofo integrado por giros- palabra con
espaciamiento y orientaciones mutuas apropiadas, articulados gramaticalmente en
el orden lineal normal.
6.
Un problema nuevo: centauros verdes
Richman hace notar el caso
siguiente, planteando un problema nuevo “centauro verde”, escribe, es un
término ambiguo, dado que puede usarse para significar centauros de un cierto
color, o centauros de un cierto grado de experiencia; las clases a las que
alude, sin embargo son ambas idénticas, ya que ambas son vacías.
7.
Diferencia de significado
Al tratar de la ambigüedad
hemos avanzado algo apelando a la divergencia extensional, si bien nos hemos
encontrado con dificultades para los casos en que la ambigüedad persiste en una
tal divergencia. Hemos visto que la identidad de la extensión no elimina en
todos los casos las diferencias de significado asociadas a distintas réplicas.
8.
Ambigüedad constituyente
La idea que se impone
rápidamente es la de tener en cuenta las extensiones de las palabras, tanto
constituyentes como compuestas. El criterio original de Goodman basculaba en
torno a la referencia a las extensiones de las dos mismas palabras originales,
así como a las de sus compuestos. Aplicado a los giros, este criterio no puede
explicar el caso del “centauro verde”. Pero solo queremos hacer observar que
las réplicas de la palabra constituyente “verde” se caracterizan por la
ambigüedad elemental, dado que algunas denotan cosas de un cierto color y, otras,
cosas de un cierto grado de experiencia.
9.
Ambigüedad compuesta
Consideremos, primero, que
la ambigüedad constituyente depende de la separabilidad de los constituyentes.
Palabra de los giros dados. ¿No podemos concebir una ambigüedad que sigue
siéndolo aun cuando no se admita tal separabilidad? Imaginemos, por ejemplo,
que hemos aprendido a entender desde un principio todo giro “centauro verde”
como una unidad indivisible singular, no teniéndose como dominio alguno de los
giros “verde” aislados. Sin embargo, se sabe que todos los giros “centauro
verde” son idénticos en extensión, al no haber centauro verde alguno. Por
tanto, no hay aquí ambigüedad elemental alguna, ni tampoco hay, por falta de
separabilidad relevante, ambigüedad constituyente alguna.
10.
Selección de la mención
Una clave nos la proporciona
una ulterior consideración sobre la situación de aprendizaje. Observamos que no
porque un niño entresaque siempre el término “centauro” puede por ello
considerarse que haya captado aun el todo de la cuestión, hasta que no podamos
está seguro de que él, o ella, pueda seleccionar correctamente imágenes de
centauro. Ahora bien, en la selección de tales imágenes, el niño, de modo
típico, no usa de hecho el compuesto “imagen de centauro”, sino más bien el
término original “centauro”. Además, al señalar al centauro en un dibujo
determinado se espera que el niño aplique el mismo término “centauro” a una
región apropiada del dibujo. Tales usos cuasi- denotativos del término los
llamaremos selectivos de la mención, ya que, aunque literalmente no denotan ni
imágenes de centauro, ni ámbitos de centauro, se están utilizando aquí, de
forma reminiscente de la metáfora, para seleccionar de hecho menciones de
centauro.
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